El día estaba cubierto, con estas nubes bajas que casi parece niebla, nos dirigíamos hacia la parte más oriental de la isla de Madeira a ver los acantilados de la Ponta de São Lourenço casi con la seguridad de que la visibilidad sería muy reducida, sin embargo al llegar allí todo cambió de repente, las nubes se abrieron lo suficiente como para dejar pasar algunos rayos de sol. Estabamos de suerte y el espectáculo estaba servido.
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| Ponta do Castelo |
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| Vistas de Madeira desde el Mirador do Resto |

