El otro día venía de Azuaga en el coche y de repente ví un paisaje diferente, habían brotado unas flores amarillas y la dehesa estaba preciosa. No pude más que parar el coche en medio de un camino y coger la cámara del maletero, eran más de las tres de la tarde pero se me quitó hasta el hambre con esta panorámica.
