miércoles, 19 de noviembre de 2014

Alburquerque, mucho más que el país de los alcornoques.

Cuando uno piensa en Alburquerque, irremediablemente, la primera imagen que aparece es la del inexpugnable Castillo de Luna aupado en el promontorio desde el que se domina la comarca de Los Baldíos y la vecina Sierra de San Pedro. Sin embargo, la relación del hombre con este lugar proviene de más atrás en el tiempo y no sorprende que ya en la prehistoria este enclave fuera elegido como refugio  como así lo atestiguan las tumbas antropomorfas encontradas en la iglesia de Santa María del Mercado así como las pinturas esquemáticas del Abrigo del Risco de San Blas. Estas pinturas rupestres, declaradas Monumento Nacional en 1942, constan de un gran panel en el que la figura humana es la protagonista, en algunos casos decoradas con tocados y elementos ornamentales y que ha sido interpretada como una reunión tribal o familiar. La técnica utilizada fue la pintura de color rojo o anaranjado si bien actualmente se encuentra bastante desvaída debido a su antigüedad y exposición a los agentes meteorológicos.


Su envidiable posición estratégica fue siempre objeto de deseo y desde el asentamiento de los árabes, que nombraron a esta villa como el país de los alcornoques (Abu-al-Qurq), la obsesión de todos sus gobernantes fue la de dotarla de un mayor nivel defensivo. De esta manera cabe destacar la construcción del recinto amurallado, atribuido al portugués Alfonso Sánchez (1276), de la Torre del Homenaje por el Condestable Don Álvaro de Luna (1445), que da nombre al Castillo, la Torre de los Cinco Picos realizada durante el mandato de Beltrán de la Cueva (finales S. XV), unida a la anterior mediante un puente con un gran arco ojival y por último, de nuevo bajo mandato portugués (1716) se añadió la muralla de tipo Vauban.


Unido al Castillo, en su ladera menos pronunciada, se encuentra el barrio conocido como “Villa Adentro” con enclaves de gran valor patrimonial como la Iglesia de Santa María del Mercado (Siglos XIII - XV), denominada así porque en sus inmediaciones se establecía el mercado en época medieval. En su interior destaca el retablo mayor, el Cristo del Amparo y sus exquisitas capillas laterales abovedadas.

Del también denominado Barrio de la Teta Negra destacan de igual manera las diferentes puertas de la muralla, el Pozo de Alcántara (1643), así como las puertas de estilo gótico en forma de ojiva que engalanan muchas de sus viviendas.


Este es un extracto de nuestra colaboración en el libro "Extremadura: Turismo Cultural y Patrimonio Natural" que se presentará el próximo día 22 durante el V Encuentro de Blogueros de Extremadura que se celebra en Trujillo, organizado por la Fundación Xavier de Salas y que cuenta, una vez más, con el patrocinio de la Dirección General de Turismo del Gobierno de Extremadura.

La asistencia es gratuita, pero el aforo es limitado, por lo que es necesario que confirmes tu asistencia cuanto antes.
Reserva de plazas: extremadurablogs@gmail.com


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